Exposiciones Temporales

Los trabajos del agua

Cecilia Bardají Pérez

Hasta el 24 de enero

La Sala de Temporales del Museo Diocesano acoge desde el 1 de diciembre la exposición de fotografía Los trabajos del agua, de Cecilia Bardají Pérez. La muestra podrá visitarse en horario de apertura del Museo.

El agua es una materia primera como la tierra, el aire y el fuego. Es, por tanto, un elemento fundamental de la vida que además recuerda que el ser humano tiene un origen y un destino: el destino del agua que corre.

CECILIA BARDAJÍ. LOS TRABAJOS DEL AGUA

El agua es el motivo de estas fotografías. Es un agua anónima de muchos lugares diferentes. Y en él se basa en gran parte este proyecto, no exhaustivo, que ha intentado capturar con la cámara algunas de sus manifestaciones. Hay ejemplos del agua alborotada que en nacimiento irresistible y continuo surge de la roca; también de la que gobierna la tierra moldeándola y creando formas, dejando su huella sobre todo en las orillas de los ríos y del mar; asimismo, de la que en sus reflejos duplica la imagen de los edificios y dibuja en sus cristales y, por descontado, del agua limpia que en su transparencia permite ver lo que hay en su fondo. También se han obtenido imágenes del agua petrificada de los glaciares y de las minúsculas partículas de hielo sobre superficies trabajadas por el ser humano. Finalmente, también se muestran paisajes distantes a causa de la bruma, ahora sin transparencia, cuyos perfiles y formas se diluyen por la acción de la lluvia que vela la imagen y activa la imaginación.

He procurado, como apuntaba antes, leer el agua, y sabemos que para leer hay que acercarse a las letras. En este caso a las letras del agua, a su lenguaje. El resultado de esta lectura atenta es un resumen muy incompleto, dado que su inquietud es eterna y así es su trabajo, de las formas y estados de esta materia viva y creativa. En cuanto a la técnica fotográfica utilizada, se ha usado obviamente el acercamiento al motivo, usando diferentes velocidades y diafragmas para conseguir diversidad en las imágenes y mostrar la materialidad del agua. Y en general se han buscado de modo consciente el fragmento y el detalle. Por otra parte, se ha optado por conseguir imágenes planas.

Mi interés por el agua viene de atrás. Cuando era niña viví al lado de dos ríos que corrían cerca del pueblo en que nací. Y en mi novela “La perdiz blanca” lo hago constar en diversas ocasiones. La niña protagonista, durante un paseo con su madre hacia una fuente, piensa para sí: “Tocaré el agua de la fuente. Acercaré mi mano y la sumergiré en ella”. en otro momento se describe: “El agua de la acequia era caudalosa y fría, y tenía mucha fuerza; desembocaba alborotada y blanca en un gran desnivel y eran muchas las gotas que se desprendían de su masa, como se desprenden de una gran cascada; finalmente desaparecían por unos túneles de boca oscura que la llevaban hasta el río. Y, como último ejemplo, aunque en la obra se insiste con frecuencia en este tema, el agua de un pantano es testigo de una desgracia: “Y seguramente no fue casual que la muchacha eligiera el agua estancada para morir, pues aquella agua había sido entregada a las manos ávidas de la muerte hacía ya media centuria. Era agua sin vida”.

La intención al realizar este proyecto fotográfico ha sido captar la belleza. Si se ha conseguido o no queda en el juicio del que vea estas imágenes. De todos modos, implícito en el trabajo está la idea de recordar que esta sustancia se maltrata a pesar de que a ella debemos nuestras vidas. Por ello este conjunto de fotografías es también un acto de resistencia para que no olvidemos la esencialidad de la existencia del agua en el mundo.

Crear es resistir, resistir es crear.

Cecilia Bardají Pérez es licenciada en Filología Hispánica y en Filología Inglesa por la Universidad Central de Barcelona. Cuenta además con dos años cursados en la facultad de Bellas Artes de Barcelona.

Ha realizado varios cursos de fotografía -Centre Cívic del Clot y Escola de fotografía GrisArt- y de formación de dibujo y pintura -Taller de 4 pintors (1990-1995); Escola d´art Sanvisens (1996-1998); Artístic Formació (2006-2007); Curso de paisaje en Montroig con “Escola d´art Sanvisens (1998)-.

Su obra – tanto pictórica como fotográfica -, ha participado en numerosas exposiciones, tanto colectivas como individuales desde 1986 y obtuvo el primer premio de fotografía de “Centres Cívics de Barcelona”.

Exposiciones de fotografía: Centre cívic d´Horta (Barceloneta, 1989); Sala de cultura en Graus (Huesca, 1990); Posada del Potro (Granada, 1996); Centre Cívic en Santa Coloma de Gramanet (1997); Sala de la cultura en Graus (Huesca, 2000); Amat (Barcelona 2006/2007).

Exposiciones de pintura: Colectiva en Sala Cultura de Barbastro (Huesca, 1986); Colectiva en Sala Sant Joan (Barcelona, 1990); colectiva en Artistic Formació (Barcelona, 2006); Individual en Holmes Place (Barcelona, 2008); colectiva en Galería Montcada (Barcelona, 2010); colectiva en Galería Esther Montoriol (Barcelona, 2012); individual en Sala Heredia (Graus, 2012); individual en Galería Alejandro Sales (Barcelona, 2012); colectiva en Galería Esther Montoriol (Barcelona, 2013)

Además, publicó en 2010 la novela “La perdiz blanca”.