En el arte histórico el reciclaje ha sido una constante: reutilizar antiguos libros, repintar retablos, adaptarlos… En la actualidad, con el elevado consumo a nivel global y el agotamiento de materias primas es bueno apostar por la sostenibilidad y reflexionar de manera habitual sobre nuestra huella en el planeta. Por eso desde el Museo traemos la exposición temporal Trash + Animales Fantásticos. El reciclaje como técnica artística, comisariada por José Prieto Martín, Profesor Titular. Unidad . Departamental de Bellas Artes.. Universidad de Zaragoza y Pedro Luis Hernando, Profesor Titular. Departamento de Historia del Arte. Universidad de Zaragoza y director del Museo de Arte Sacro de Teruel. La muestra se inaugura el próximo 28 de septiembre y podrá visitarse en la sala de temporales del Museo hasta el próximo 17 de noviembre.
Habitualmente se considera que, a lo largo de la Edad Media, el conocimiento y el pensamiento racional adquirido y desarrollado durante la época clásica griega y romana disminuyeron considerablemente su importancia en beneficio de un pensamiento de naturaleza mítica y simbólica.
En realidad, esta cuestión debería verse más como una manera diferente de comprender la realidad del mundo que les rodeaba, mediante las herramientas y los recursos disponibles en ese momento y no tanto asociarse con conceptos como los de incultura y oscurantismo.
En occidente es evidente que el acceso al conocimiento se complicó mucho por su contexto social, político y económico. Frente a unos pocos que pudieron adquirir esos saberes clásicos, la mayoría tuvo que apañarse con procesos de comprensión tan básicos, aunque por otra parte tan habituales para el ser humano desde el origen de los tiempos, como la observación y la comparación. Establecerían relaciones de causalidad o valorarían las propiedades de las cosas en función de su forma o de su color. Así, por ejemplo, al color rojo de un objeto, se le concederían propiedades aplicables a otros materiales, objetos o cuerpos del mismo color. El coral rojo tendría propiedades para curar enfermedades relacionadas con la sangre o el azabache absorbería los humores negros. Al contemplar la caída del rayo durante una tormenta pensaban que un objeto que realmente descendía de los cielos produciendo su luminosa descarga, y conservaban verdaderas piedras de rayo que portaban consigo con función protectora. El mundo era un todo perfecto, como creación de Dios, y todo era cuestión de observarlo e interpretarlo correctamente.
En este contexto, los animales también cumplieron con una importante función, la de ser instrumentos que podían servir para entender el mundo. A través de la observación de la naturaleza y del papel que desempeñaban en él, se construyeron teorías de todo tipo, constituyéndose éstos en verdaderos modelos tanto de virtud como de vicio para el ser humano. Muchas de esas observaciones sin duda desvirtuadas por el proceso de comunicación oral del conocimiento, acabaron por describir verdaderas barbaridades que nada tenían que ver con la realidad, pero seguían sirviendo para esa necesidad de explicar las cosas.
Así, se transmitió la idea de que el elefante no podía doblar las rodillas, sin duda por el tamaño de sus patas, y que perseguía hasta la muerte a la persona que había sido infiel a su pareja, quizás por la idea de que únicamente tienen una pareja para toda su vida. Se llegaba a decir que el pelícano picaba su pecho para alimentar con su propia sangre a la prole, cuando en realidad lo que se había visto sería como regurgitaba el alimento transportado en su pico. Del cuerno del narval surgiría la idea del unicornio, pensaban que las leonas parían cachorros muertos que resucitaban al tercer día, que los leones, a pesar de su fuerza y valor, tenían terror a los gallos de color blanco, o que las hembras buitre podían procrear sin necesidad del macho.
Como todas estas historias resultaban fascinantes, y tuvieron gran éxito en este mundo medieval, se crearon los primeros bestiarios. Un bestiario es pues, una recopilación de todas estas observaciones, fantásticas o reales, con función moralizante o lúdica, sobre los animales del mundo.
Sobre los folios de estos bestiarios se incorporaron imágenes de estos animales fantásticos, reproducciones gráficas de su aspecto para que todo lector conociera de lo que se estaba hablando, puesto que muchos de ellos nunca habían sido vistos por estas latitudes. Las deformaciones anatómicas de muchos de ellos hacen pensar que el artista tampoco los había visto en persona, y que los dibujaba de acuerdo con la plasmación directa de las descripciones escritas, o a través de las reproducciones de otros artistas.
De la iluminación de los libros, pasarían a todo tipo de obras de arte. Las imágenes de estos animales fantásticos inundarían techumbres y muros de infinidad de edificios de época medieval, y acompañarían a las imágenes sagradas representadas en frontales de altar, retablos u orfebrerías.
La techumbre de la catedral de Teruel es una de esas obras. Puede considerarse como un verdadero bestiario de la edad media aragonesa. En sus tablas se describen canes, aves, dragones, escenas de caza, sirenas, centauros o ciervos. Con ellos están reproduciendo una idea del mundo, la idea del mundo medieval.
Con la interpretación realizada en esta exposición, no sólo se está trasladando la forma de estos animales representados en la Edad Media, si no que se está mostrando también una idea del mundo contemporáneo, una manera de entender algunos aspectos del mundo actual. Si el ser híbrido constituía el reflejo de los miedos del ser humano en la Edad Media, el cánido metálico, similar a un robot que parece salido de una película de ciencia ficción está dispuesto a devorar todo a su paso. Si el ave picoteándose las patas significaba el alma humana en desesperación ante su perdición, el pájaro de vivos colores y reflejos se convierte en objeto de contemplación por su belleza.
En esa nueva manera de entender el mundo incluimos también el uso de unos materiales, que, en cualquier otro momento de la Historia del Arte del pasado hubieran sido considerados como basura u objetos de desecho. Todas las obras presentadas han sido realizadas con tapones de botellas, cajas de cartón, latas de aluminio, piezas de juego, prendas usadas o bolsas de plástico. La concienciación sobre la importancia de proteger el medio natural los convierte en nuestro tiempo no sólo en materiales a recuperar, también en instrumentos con los que construir arte y transmitir mensajes.
Como en la Edad Media, el bestiario puede convertirse en un instrumento para comprender el mundo y para mejorarlo.
Pedro Luis Hernando
Director del Museo de Arte Sacro de Teruel
Profesor titular. Departamento de Historia del Arte. Universidad de Zaragoza
En esta misma línea de concienciación sobre los productos de desecho, el Museo ha incluido entre sus artículos de la tienda una bolsa de fieltro realizada con PET reciclado, con el eslogan SOY ROMÁN(T)ICO/A.
El polietileno tereftalato, conocido como material rPET, es plástico PET reciclado. Se caracteriza por ser un componente termoformable, hecho a partir de elementos totalmente reciclados. Es una buena alternativa para darle una segunda vida a los productos de un solo uso. Las empresas y los consumidores cada vez tienen una mayor conciencia con el medio ambiente, es por eso por lo que el rPET es fundamental.
El rPET es el resultado del reciclado de los envases hechos a partir de plástico PET. Fue fabricado por primera vez en 1941 por Whinfield y Dickson. Posteriormente se patentó para la fabricación de fibras. Su uso más común es en el sector alimentario y de la bebida para la creación de envases de rPET. Este material es ligero a la vez que resistente. Protege del frío y es capaz de resistir el calor. Lo encontramos tanto en bandejas de carne, boles de ensalada o envases de comida para llevar personalizados. En la industria textil también tiene una fuerte presencia para la creación de prendas de tela. El rPET es resistente, impermeable y su durabilidad les da a las prendas una vida útil más amplia.
Comisario: José Prieto Martín. Profesor titular. Unidad Departamental de Bellas Artes. Universidad de Zaragoza.
Organizan: Museo Diocesano Barbastro-Monzón y Museo de Arte Sacro de Teruel.
Colaboran: Ayuntamiento de Barbastro, Diputación Provincial de Huesca, Gobierno de Aragón.
Cartel: Daniel Canut


