El portapaz es una pieza pequeña que cuenta con un asa por detrás para sujetarlo cuando se da a besar a los fieles en el rito de dar la paz. En los siglos XVI y XVII se generalizó su uso, y empezaría a decaer a principios del XIX.
Habitualmente había uno para los hombres y otro para las mujeres.
Por delante presentan una imagen devocional, habitualmente una Crucifixión o un Calvario, en el que la cruz está flanqueada por la Virgen y San Juan.
Todos los expuestos son de los siglos XVII y XVIII, de estilo barroco y rococó.
En el que vemos destaca la dinámica y vital decoración del marco: el movimiento que se inicia en la parte inferior continúa a través de formas vegetales que se funden con figuras femeninas; unas volutas enlazan con el remate, cerrado por dos angelitos recostados.


