En la planta baja, que funciona como zona de recepción y distribución a las distintas áreas del museo, nos recibe la espléndida maquinaria del reloj de la Catedral.
Es el más importante de la gran cantidad de ejemplares, más de 200, que salieron de la afamada fábrica de relojes Coll, afincada en el Somontano
Destaca la marca de autor, F. Coll Marqués Hijos, la primera de tres generaciones de relojeros de esta empresa familiar, ubicada en Lascellas, cuya actividad se prolongó durante más de 100 años, desde 1870 hasta 1976.
Este reloj obtuvo la medalla de oro en la Exposición Hispano Francesa de 1908 celebrada en Zaragoza; una vez finalizada la Exposición, fue adquirido por el Cabildo Catedral de Barbastro y se colocó en la torre, donde desempeñó la función de tocar las horas, medias y cuartos de hora en dos campanas a través de martillos por gravedad.
Hasta la década de 1980 marcó con precisión el ritmo de la ciudad de Barbastro.

